Textos

Nuka es un proyecto artístico que nace de un proceso de investigación y de la creación de un imaginario, donde los mitos y los territorios prevalecen en el tiempo. El paisaje y la naturaleza son conceptos que derivan de la representación del mundo humano en su búsqueda de refugio y protección: espacios que se domestican y se transforman según la historia propia de quien los habita, y que dejan una huella en el tiempo de la tierra.

El barro como punto de partida

El Barro como punto de partida. Esculturas junto a horno

Como punto de partida, la materia originaria. El barro da cuenta del territorio, de vestigios y fragmentos, y convierte cada pieza en elemento de reflexión en relación con el origen del objeto cerámico desde el uso de contener y llenar el vacío.

El barro es un material que se ha formado por el sedimento del tiempo, empleado para expresar sentido más allá de la creación de utensilios que facilitan algunas actividades básicas para la vida, como alimentarse, almacenar y comunicarse espiritualmente con el cosmos, configurando de forma constante el paisaje en variables que convergen en el seno de un mismo territorio.

El barro en este proceso es una alternativa que enriquece el interés por vivenciar la tradición. La manipulación de la materia primigenia permite captar seres idealizados, como espíritus sagrados, en una mímesis con el cuerpo y lo recogido en el tránsito por la cotidianidad. Las formas que condensan rasgos de un pasado remoto, con grafismos y gestos contemporáneos, representan seres mágicos que permiten realizar un viaje por el interior para develar lo que somos hoy.

Partiendo de la pieza de barro nace una reinterpretación del curandero, en una relación entre el diseño y la idea de llevarlo a otro material: lo serial, lo que permanece en los procesos del presente. El curandero se embarca en otro viaje para migrar, dialogar con otros espacios y crear puentes de creación.

Del barro: toponimias

Giovanni Acevedo Nuka

Suele llamársele materia primigenia porque en nuestra historia cultural es un elemento ampliamente relacionado con el origen. El barro es un material simple empleado para expresar sentido, más allá de la creación de utensilios que facilitan algunas actividades básicas para la vida como alimentarse, almacenar y comunicarse espiritualmente con el cosmos.

En lo práctico, la producción cerámica no ha cambiado, y no es necesario que lo haga para generar mensajes expresivos que radican en lo emotivo derivado de la materia que nos vincula al territorio, a una comunidad y a la mística.

En esta ocasión presentamos un panorama que permite conocer varias experiencias cerámicas en Juana Sánchez, isla de Mompox, y en El Banco, Magdalena, donde la tinaja es un objeto que trasciende lo ancestral en su forma y en su oficio. Es hablar de un lugar que se resiste al olvido de las prácticas cerámicas. Este ejercicio es una mirada para redescubrir la forma y las posibilidades del vacío.